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11/09/2026 - Columna Ayer, hoy y mañana
En el siglo XX, a la vez que millones de inmigrantes de la Europa hambreada llegaban al sur ubérrimo - en muchos casos, iletrados y 'con una mano atrás y otra adelante', como solía decirse - para encontrar posibilidades impensables entonces en sus tierras de origen. En 1915 una maestra, Matilde Filgueira de Díaz, propuso la utilización de guardapolvos blancos desde la escuela Cornelia Pizarro de la ciudad de Buenos Aires. Una medida brillante que en 1919 el gobierno del doctor Hipólito Yrigoyen aconsejó de manera oficial. De esta manera se disimulaban las diferencias entre alumnos humildes y acomodados. A la vez se lograba un interesante sentido de pertenencia. Hacia 1942 el uso era obligatorio para educadores y educandos, verdadero orgullo nacional en un país joven con escolaridad primaria laica, gratuita y obligatoria. A. Hermann Morgner |
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