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22/04/2026 - La Costa A un año de su fallecimiento, La Costa recordó al Papa Francisco y su legado social
Elegido en 2013 tras la histórica renuncia de Benedicto XVI, Francisco construyó un liderazgo singular, marcado por la austeridad, la cercanía y una fuerte vocación por intervenir en los grandes debates globales. Su prédica puso en el centro a quienes muchas veces quedan fuera: los pobres, los migrantes, los trabajadores informales, los adultos mayores y las infancias vulneradas. Más allá del ámbito estrictamente religioso, su figura se consolidó como una referencia ética internacional. Sus encíclicas y mensajes impulsaron discusiones sobre el modelo económico global, el cuidado del ambiente —con una mirada integral sobre la “casa común”— y la necesidad de reconstruir vínculos sociales en sociedades cada vez más fragmentadas. En el Partido de La Costa, su fallecimiento había generado en 2025 una profunda conmoción. En ese momento, la Municipalidad decretó siete días de duelo como expresión institucional de respeto. A un año de aquel hecho, el recuerdo vuelve a cobrar sentido no solo desde lo simbólico, sino también desde la vigencia de sus ideas. “Francisco fue una voz firme frente a las injusticias del mundo. Defendió a los niños, a los abuelos, a los migrantes, a las mujeres, a quienes son descartados por un sistema que pone al dinero por encima de la dignidad humana”, expresó el intendente Juan de Jesús. En esa línea, el jefe comunal remarcó también la dimensión profundamente humana de su figura: “Francisco partió en paz, luego de una vida entregada a los más humildes y excluidos. Hasta su último día recorrió la Plaza San Pedro, bendijo a Roma y al mundo, y pidió una vez más por la paz”. El recuerdo de Francisco en La Costa no se agota en una conmemoración. Su legado dialoga con una identidad comunitaria que pone en valor la cercanía, el cuidado y la presencia activa del Estado en la vida cotidiana. En ese cruce entre mensaje y territorio es donde su figura continúa interpelando. A un año de su partida, la memoria colectiva recupera no solo al líder religioso, sino al hombre que eligió incomodar desde la palabra, señalar desigualdades y proponer una ética del encuentro en tiempos de fragmentación. Una huella que, lejos de apagarse, sigue abierta. |
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