Lunes 09 de Febrero de 2026
 09/02/2026 - Nacionales
La hipertensión y la diabetes, un daño silencioso que puede detectarse con un simple análisis de orina

Especialistas advierten que millones de argentinos podrían tener compromiso renal y cardiovascular sin saberlo. Una prueba accesible permite anticiparse a cuadros graves como insuficiencia renal, infartos o ACV.




La hipertensión arterial y la diabetes tipo 2, dos de las enfermedades crónicas más frecuentes en la Argentina, avanzan de manera silenciosa sobre el organismo y generan daños progresivos en los pequeños vasos sanguíneos del riñón y del corazón. Esa alteración favorece el desarrollo de enfermedad renal crónica, insuficiencia cardíaca, infartos y accidentes cerebrovasculares. Frente a este escenario, especialistas subrayan la importancia de los controles médicos de rutina y de una prueba simple que permite detectar el problema en etapas tempranas.
El daño renal y el cardiovascular comparten mecanismos fisiopatológicos comunes, y uno de los primeros signos de alarma es la presencia de albúmina en la orina. La relación albúmina-creatinina (RAC) es un indicador precoz de ese proceso y puede medirse con un estudio sencillo, de bajo costo y accesible, a partir de una muestra de orina, según un informe al que accedió la Agencia Noticias Argentinas.
“La albuminuria significa la pérdida de una proteína que no debería eliminarse por orina. Esto ocurre porque los vasos sanguíneos del riñón se alteran y permiten su filtración. Como el daño vascular es compartido, la presencia de albúmina en orina expresa tanto daño renal como daño cardiovascular”, explicó el Dr. Carlos Castellaro, especialista en hipertensión arterial e integrante del servicio de Nefrología del CEMIC.
El profesional remarcó que se trata de un predictor potente de eventos graves y que su medición está recomendada por las principales sociedades científicas nacionales e internacionales. “Personas con hipertensión, diabetes, obesidad, enfermedad cardiovascular o antecedentes familiares de enfermedad renal crónica deberían realizarse este control al menos una vez al año, dentro de un enfoque integral de salud cardiorrenal”, señaló.
Pese a su utilidad, la prueba continúa siendo subutilizada, lo que implica que miles de personas conviven con daño renal sin diagnóstico hasta etapas avanzadas, cuando las opciones terapéuticas son más limitadas. “Anticiparse al daño renal puede cambiar la evolución de la enfermedad, reducir hospitalizaciones, prevenir eventos cardiovasculares y, en muchos casos, evitar tratamientos como la diálisis o el trasplante”, afirmó la Dra. Marina Papaginovic Leiva, médica del servicio de Nefrología del Hospital Churruca-Visca.
La situación ya es visible a nivel epidemiológico. El estudio Renata 2 indica que cerca de cuatro de cada diez argentinos de entre 30 y 79 años tienen hipertensión arterial y que alrededor del 40% desconoce su condición. A su vez, la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo reveló que la diabetes tipo 2 afecta a uno de cada diez adultos. “Estas enfermedades son hoy las principales causas de enfermedad renal crónica y de ingreso a diálisis en el país. El daño es progresivo y silencioso durante años”, advirtió Papaginovic Leiva.
En ese contexto, los especialistas coinciden en la necesidad de promover controles simples y accesibles. “Intervenir de manera precoz en las poblaciones de riesgo permite cambiar el curso de la historia, retrasar o evitar terapias de sustitución renal y prevenir el daño cardiovascular. El desafío es que las personas vuelvan a realizarse chequeos de rutina”, sostuvo Castellaro.


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